lunes 27 de julio de 2009

Ya es agosto

Hola,

Ya es agosto, dentro de un abrir y cerrar de ojos será diciembre, ¡Qué rápido pasan los meses! Pienso que estamos a buen tiempo de reflexionar qué hemos logrado y lo que nos falta por hacer.

La mayoría de las veces, las primeras metas que vienen a nuestra mente tienen que ver primordialmente con bienes materiales, pero, cuándo las obtenemos, ¿Realmente nos hacen felices?

Para muchos, la respuesta es no, ya que hemos experimentado esa sensación de lograr con gran trabajo algo que deseamos mucho y sentir un vacío profundo a pesar del esfuerzo realizado.

¿Y entonces? Hagamos un alto en nuestra vida, enfoquémonos en lo realmente importante y en alcanzarlo; no esperemos al otro año para volver de nuevo a "ese juego sin fin del ahora sí".

¿Por qué es tan importante esto? Porque la fuerza, el impulso para llegar a donde deseamos y la fortaleza en todo momento, vienen de nuestras necesidades espirituales, más que de lo material.

Que estos meses siguientes estén llenos de momentos felices y retos que nos ayuden a ser mejores, pero sobre todo, de servicio a los demás, que és lo que realmente nos hace trascender.

Me despido con la siguiente frase: "No es sabio el que tiene muchos conocimientos, sino el que decide disfrutar las cosas sencillas de la vida, luchar por sus sueños, amar mucho y servir a los demás".

Paz y éxito,

Dago Salinas.

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martes 14 de julio de 2009

Definiendo prioridades

El guardián de un faro que trabajaba en una sección rocosa de la costa, recibía suministros de petróleo una vez al mes para mantener la luz encendida. Como no estaba lejos de la orilla, tenía frecuentes visitas.

Una noche, una mujer de la aldea le rogó que le diera un poco de petróleo para mantener el calor de su hogar. En otra ocasión, un padre le pidió un poco para su lámpara. Otro necesitaba un poco de petróleo para lubricar una rueda.

Como todas las peticiones le parecían legítimas, el guardián del faro trató de agradar a todos y les concedió lo que pedían. Al final del mes notó que quedaba muy poco petróleo. Pronto, éste se terminó y el faro se apagó. Esa noche varios barcos chocaron contra las rocas y se perdieron muchas vidas. Cuando las autoridades investigaron, el hombre estaba muy arrepentido.

Ante sus excusas y lamentaciones, la respuesta de ellos fue muy clara: "Le hemos dado petróleo solamente con un propósito: Mantener el faro prendido!"

Tomado de: "Desarrolle el líder que está en usted" por John Maxwell

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miércoles 8 de julio de 2009

Desafíos

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