miércoles 30 de septiembre de 2009

Propósitos Light

Desde niños nos acostumbraron a tener “deseos light”. Llegaba la fiesta de fin de año y, al son de las doce uvas más unas cuantas copas, los adultos enumeraban una cantidad interminable de deseos, los cuales casi nunca se hacían realidad. En otras ocasiones, nos decían que no tuviéramos “sueños guajiros”, que mejor estudiáramos una carrera que “si nos diera para vivir”.

Hoy, gracias a este bagaje emocional, nos vemos repitiendo la misma historia. Avanzamos cada día con la firme creencia de que la vida es dura, sacamos nuestros pendientes adelante, hablamos durante las comidas sobre las peores noticias, vivimos como robots y nos jactamos de lo “tan especiales que somos” porque tenemos algo que los demás no, aunque por dentro tengamos esa sensación de vacío que no nos deja.

Y el mismo cuento a donde quiera que vayamos. Parece que, a pesar que las personas ó lugares sean distintos, el 95% de las personas sentimos lo mismo. Por otro lado, está ese 5% de “individuos raros” a los que parece que “las cosas se les dan tan fácilmente”.

Obvio que nos preguntamos, ¿Qué hacen ellos para verse tan felices? Si tienen más riquezas materiales, nos justificamos diciendo que les tocó una mejor vida, alguna herencia quizás, pero, cuando no es así y, sin embargo, los vemos igual de radiantes, nos quedamos tan confundidos y atascados que hasta nos decimos, ¿Qué tienen ellos que yo no?

Nota: Compararnos con los demás es lo peor que podemos hacer, no es productivo, pero que tentador hacerlo.

De igual forma, en mi trabajo como consultor en efectividad personal y organizacional me toca tratar con esta situación muy a menudo. La persona, equipo ó empresa se sienten víctimas de las circunstancias, obligadas a sobrevivir, no se vale soñar.

Yo opino: Las personas que logran lo que quieren son aquellas que tienen claras sus metas, que razón las motiva a luchar por ellas, cómo se van sentir si no las obtienen y qué necesitan hacer para lograrlo. Lamentablemente, esto es algo que no nos enseñaron en la escuela y que tal vez nuestros padres nunca nos dijeron.

Se cuenta que el sabio griego Arquímedes dijo una vez: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”. Y eso es precisamente lo que tenemos que hacer: Más que pensar en metas, debemos descubrir que cosas nos mueven en nuestra vida, por quien vale la pena luchar, que huella vamos a dejar en este mundo, y con esto, como dicen, “lo demás se dará por añadidura”.

“Las metas son importantes, pero más valioso es saber para que vine a este mundo, que personas son importantes para mí y que es lo que hice de bueno para los demás”.

Es muy importante hacer un alto para saber que es lo que sucede a nuestro alrededor y qué hacer con nuestra vida. Nuestros hermanos judíos le llaman a esto “shemá”, que equivale a decir “escuchar”. Cuando lo haces, sabes lo qué necesitas hacer para llegar al lugar que deseas y que tipo de persona has de ser para lograrlo.

A este punto los griegos le llamaban “kayros”, que significa, el instante justo, el punto de partida donde ves como tu vida pasa frente a ti en un abrir y cerrar de ojos, el tiempo de llegar a la madurez, y como resultado de hacer este alto, se logra un impulso tan fuerte que es muy difícil tumbar a pesar de las circunstancias.

Dicen que el próximo año va a estar muy difícil, no estoy tan seguro que eso sea verdad. Siempre hay personas que sobresalen a pesar de las adversidades y otras que se caen a pesar de las bendiciones. Ojala aspiremos y hagamos algo en concreto para lograr nuestros mayores anhelos en la vida, en vez de simplemente sobrevivir.

Por otro lado, las dificultades son una parte segura en nuestra vida. Al menos eso es lo que nos enseñan. El gurú del Management Peter Senge tiene una opinión interesante al respecto: “Cuando piense que tiene un problema, deténgase, ese pensamiento es el problema”. Es muy importante poner en duda nuestras creencias acerca de lo que es posible y lo que no ó si lo que pensamos que es un problema, tal vez sea una oportunidad.

Los problemas no se arreglan con más motivación; al menos eso es lo que le digo a mis colegas. Una forma práctica y estratégica de abordar cualquier situación es por medio de tres preguntas muy sencillas: ¿Cuáles son los hechos? ¿Cuál es la causa raíz que originó el problema? ¿Qué puedo hacer al respecto? Utilizando este marco de pensamiento, serás parte de la solución en vez de permitir que te lleve la corriente.

Pasamos la vida pensando tanto en nuestros defectos y tratando de ser como los demás, que olvidamos nuestras virtudes. Las fortalezas no son obra de la buena suerte ó la herencia, se construyen a partir de que detectamos un talento (algo en lo que somos buenos), desarrollamos la destreza para realizarlo (lo practicamos y podemos repetir el resultado) y crecemos en conocimiento (procuramos saber más de eso que hacemos bien).

Se dice que el talento de Tiger Woods son los golpes cortos, pero que tiene problemas para salir de las trampas de arena. ¿Qué hace? En lugar de lamentarse por lo que no puede hacer, se esfuerza por lograr la excelencia en el swing, luego, antes de terminar su entrenamiento trabaja en salir bien del bunker. ¿Conclusión? Hay que enfocarse en lo que nos sale bien de forma espontánea porque, de lo contario, caemos en una espiral descendente de la cual es muy difícil salir, pero no imposible.

Ojala que todos seamos luz para los demás en vez de portadores de malas noticias. Espero que la siguiente vez que estés en una charla de café, en una junta de trabajo ó reunión familiar, en lugar de hablar de lo fea que esta la situación, podamos hablar sobre las bendiciones que tenemos y como estamos viviendo nuestro verdadero propósito en la vida, ¡Eso si que inspira!

Lic. Dagoberto Salinas Mújica
Efectividad personal y organizacional

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lunes 7 de septiembre de 2009

La Historia de Carlota